
‘El Tri’ y ‘La Blanquirroja’ empataron en un partido con pocas emociones. Márquez planteó un XI inédito. Mora no vio minutos. Vélez y Guzmán, goleadores.
El aire nuevo del proceso de Rafael Márquez empezó a oler un poco extraño. Nada de qué preocuparse. En New Jersey, la Selección Mexicana mostró también una simulación de lo que vendrá inevitablemente, varias veces, durante cuatro años. Partidos como estos los habrá. Muchos. Cansinos, abstractos, abyectos. El sentido será sortearlos, tragarlos. Morder asfalto. Pasar página. Olvidar pronto, si no hay mucho que rescatar. Ocurrió que ‘El Tri’ tomó la autopista I-95 N, por la que pasaba Tony Soprano a cada semana, presto para cenar una suculenta New York slice al otro lado del Hudson, y se perdió en Pine Barrens, desorbitado, entre el bosque inacabable. Habrá mejores días y peores. El gol de Víctor Guzmán hará más llevadera la noche.







